Stories of Struggle: Noemi (Spanish)

[English version of this story.]

Noemi Flores es una inmigrante nacida en México, quien como muchos, vino a los Estados Unidos en búsqueda de una vida mejor pero también un mejor futuro pa su hija. Cuando su hija tenía siete años, ella decidió dejar su hogar y cruzar el borde de los Estados Unidos. Esta expedición fue el comienzo de un gran viaje. 

Para poder entrar a los Estados Unidos ella tuvo que usar la ayuda de un Coyote. Los Coyotes son personas que ayudan a otros a cruzar la frontera del sur de los Estados Unidos, con la condición de que reciban una recompensa. Este viaje consiste de largos viajes en autobús, y dolorosas caminatas. 

“Recuerdo perder un zapato. Tenía piedras y vidrio enterrados en mis pies,” dice Noemi. 

La primera vez que intentaron cruzar, no sucedió como planeaban. 

“Mi hija lloraba diciendo que no quería volver a intentar,” dijo Noemi. “Le prometí que si no fallábamos en cruzar esta vez, volveríamos a casa. Estábamos esperando el momento correcto para cruzar en el frío de Noviembre desde las 3 a.m. hasta las 10 a.m. Tenía tanto miedo. Miedo de que los hombres con los que estábamos le hagan algo a mi hija o a mi. Dormíamos en vidrio. Mi hija dormía con su cabeza recostada en una llanta.”

Después de noches sin dormir y días dolorosos, Noemi y su hija finalmente llegaron a Minnesota. Cuando llegó, no tenía a nadie con quien podía ir. 

“Las personas que nos recibieron nunca nos dijeron que podíamos ir a una lavandería,” dice Noemi. “Lavaba nuestra ropa en el baño, y ahí le tendía para que se seque. Nunca me dieron una llave para la casa. Tenía un trabajo, pero tenía temor de que la mujer me diera un lugar donde dormir. Mi hija aun no empezaba la escuela, y tenía miedo de dejarla con esta mujer, y que le hiciera algo a mi hija mientras yo trabajaba.”

Este hogar fue uno de los muchos hogares en los que Noemi viviría, pero definitivamente no el peor. 

La próxima casa en la que Noemi vivió parecía un gran lugar. La familia con la que vivía tenía un hijo. Noemi esperaba que su hija pudiera tener un amigo. Todo parecía estar bien, hasta que Noemi averiguó que la familia no le daba de comer a su hija y se comían todas sus compras. 

“Solía tener que llevarla conmigo a el supermercado y hacerla comer todo lo que quisiera comer ahí porque no la dejaban comer en casa,” dijo ella. 

Esto continuó hasta que Noemi pudo conseguir su propia habitación en el sótano de una familia. 

“Uno de los hijos de los dueños de la casa solía robar mi dinero cuando no estaba,” dijo Noemi. “El resto de los hijos intentaban tocar a mi hija. Querían abusar de mi hija. En lágrimas, la dejaba cuando iba a trabajar. Le advertía que tuviera cuidado. Tenía que trabajar. Ella me decía que vaya a trabajar y no me preocupe. Me decía, ‘Mama, me voy a casar siendo virgen’ a la edad de nueve, con tres hombres en la casa. No sabía que la ley nos podía defender.” 

Cinco años después Noemi finalmente pudo rentar su propio apartamento. Al crecer su hija, ella encontró un sentido de independencia. 

“Cuando mi hija estaba en la escuela a los 13 años, ella comenzó a trabajar en McDonalds,” dice Noemi. “A la edad de 15 años, mi hija compró su primer automóvil. Desde ese momento, mi hija empezó a comprar sus propias cosas y ayudarme con las facturas.”

Después de esto Noemi entró a una relación muy dañina. Estaba embarazada con su segundo bebe, y su pareja la lastimo provocandole un aborto espontanio. No tenía a alguien a quien ir por ayuda. 

Después de todo lo que Noemi y su hija sufrieron como inmigrantes, el ser objetos de abuso y el dolor, ella está feliz con donde está hoy. Su hija ahora es una madre y tiene un esposo que la ama y la trata con respeto. Después de treinta años, Noemi sigue trabajando en McDonalds con lealtad. 

“No me arrepiento de nada de lo que tuve que pasar por las oportunidades y la felicidad que mi hija tiene hoy,” dice Noemi. “La única cosa por la que me arrepiento es pasarlo todo sin Cristo.”

Noemi reclama tener paz con tensiones actuales en su comunidad, aunque pueden ser tiempos estresantes, sin saber que va a pasar después. 

 

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